No todo son malas noticias
Corren malos tiempos para que las buenas noticias se abran paso. La situación económica es mala, pero también hay datos positivos que no llegan a los titulares porque los mercados y los medios viven al dÃa, sin paciencia para el medio plazo. La sobredosis de pesimismo se alimenta de la caÃda de la bolsa, la subida de la prima de riesgo y los datos sobre déficits ocultos de administraciones y bancos.
Sin querer restar importancia a la gravedad del momento, creo que también hay datos que apuntan a una mejora de la situación. Cuando la tormenta es más fuerte resulta difÃcil visualizar la calma, pero el mar suele tranquilizarse después de que el temporal alcanza su mayor intensidad.
Es una buena noticia que, al menos ahora, conozcamos la verdadera dimensión de los problemas. En los últimos meses han aflorado facturas, déficits ocultos, gastos superfluos, despilfarros, infraestructuras inútiles y otras insostenibles. Se han aprobado recortes, difÃciles de asumir, pero necesarios. España vivÃa en una cultura del continuo aumento del gasto público. Como si las administraciones fueran incapaces de hacer lo que a nivel individual, familiar y empresarial llevamos años haciendo: ahorrar. El proceso de repensar nuestro sistema administrativo traerá importantes beneficios. Estamos pasando del estado del bienestar que queremos, a asumir el que PODEMOS PAGAR.
Hay datos que demuestran que la economÃa española está cambiando. Por ejemplo, los sectores económicos que tendrán más peso en el futuro, lo que los expertos llaman la economÃa del conocimiento, generan hoy 2 millones de empleos más que hace 15 años. De los 1,7 millones que generaban en 1997 a los 3,8 millones de ahora.
El aumento del 11% de la productividad desde el inicio de la crisis es otra buena señal. Tiene mucho que ver con la reducción de los costes laborales que han bajado un 4% en España frente al crecimiento del 6% en la zona euro.
Pero la mejor noticia son las exportaciones. Siempre fue nuestra debilidad, y aunque seguimos lejos de los paÃses más exportadores, los avances de los últimos años son constantes. En 2009 exportamos por valor de 54.000 M€, en 2011 multiplicamos la cantidad por cuatro, 215.000 M€. La balanza comercial, es decir, la diferencia entre lo que vendemos y compramos fuera, en 2008 suponÃa un déficit del 10% del PIB. A finales del 2011 el déficit fue del 3,5% del PIB y se espera que este año siga bajando hasta el 2%. El futuro de nuestra economÃa depende en gran parte de la capacidad de las PYMES de exportar.
En definitiva, el torbellino de cambios, reformas y datos hasta ahora ocultos que están aflorando generan a corto plazo un sinfÃn de turbulencias y desconfianzas; pero, a la larga, demostrarán su eficacia. La economÃa española ya demostró su capacidad de recuperación en los ochenta y en los noventa y volverá a hacerlo de nuevo.










