Ignacio UrÃa
ETA asesinó a Ignacio UrÃa Mendizábal porque su empresa trabaja en las obras del AVE. Delirante, locura, patologÃa, fanatismo, fascismo. Me deja atónito la indiferencia y la normalidad con la que los propios vecinos del asesinado viven el crimen. La dueña del restaurante al que se dirigÃa Ignacio, y donde jugaba todos los dÃas a las cartas, ni siquiera se atreve a nombrar el crimen.
Los testigos hablan con distancia, sin atreverse a describir lo que han visto. ¿Es miedo? ¿Es cobardÃa? Los compañeros de cartas, le sustituyen por otro y juegan la partida como si no hubiera pasado nada. Los sindicatos de la empresa de la vÃctima se niegan a condenar el crimen. Escucho las mismas palabras de siempre en los polÃticos, da igual su color. Salvo alguna excepción, no me llenan, no me ofrecen esperanza.
La indiferencia y la complicidad de Azpeitia podrÃan repetirse en otros 43 municipios del PaÃs Vasco y Navarra en los que gobierna ANV. ¿Nos hemos vuelto locos? ¿Podemos permitirnos moralmente que los que apoyan el terrorismo sigan gobernando ayuntamientos? Estoy seguro que el Presidente del Gobierno finalmente se decidirá a disolver los ayuntamientos. Necesito creer en ello. No veo otra salida a tanta indignidad.







