Conclusiones 2
El triunfo de Feijóo es el premio a la renovación, la suya como candidato y la que hizo en el Partido y las listas. Una conclusión que sirve para Galicia, para Pontevedra y para cualquier otro lugar de España, como demuestran los resultados de Basagoiti en el PaÃs Vasco y ofrecer los diputados del PP para elegir un nuevo Lehendakari. Feijóo está obligado a modernizar Galicia y eso incluye quitarse de encima a “personajes” que quieren beneficiarse del poder.
El clientelismo económico y el mediático tienen sus dÃas contados. Las últimas vÃctimas polÃticas de este modelo han sido Touriño y Quintana que, curiosamente, habÃan prometido acabar con ello. Pero lejos de reconocerlo, sus explicaciones de la derrota insisten en el victimismo y el juego sucio que atribuyen al PP. Ni el coche, ni el despacho, ni la foto del yate tuvieron un peso importante en los resultados. Otra cosa muy distinta es que esos ejemplos hayan sido la metáfora de un comportamiento más generalizado.
Por ejemplo, no hay precedentes de un gobierno tan dividido desde el Galiza y Galicia, hasta el reparto de los recursos o a quien tenÃan que dar cuenta los conselleiros. Tampoco tiene precedentes que una parte del gobierno se levante de la mesa del concurso eólico. Y no es normal que un gobierno sea incapaz de finalizar una sola infraestructura en 4 años en toda Galicia. Parafraseando aquella famosa frase de Clinton, “es la gestión idiota”. Dicho esto, Touriño, obligado o voluntariamente, ha sabido irse. Mientras Quintana dice que “os tempos polÃticos do BNG os marcará o BNG” y ese es precisamente el problema. Mejor le irÃa al BNG si los tiempos los marcaran los votantes.







