Sin miedo al cambio
Dice “lógicamente” que no entiende cómo el gobierno no paga a tiempo a los proveedores cuando todos los años le sobra dinero. También se pregunta dónde está el dinero de los créditos que se piden pero no se utilizan. Tampoco yo entendÃa a este gobierno hasta que llegué a la conclusión que con él todo es posible. Navega sin rumbo, con una tripulación dividida y sin tener un plan. El gobierno funciona incluso peor de lo que imagináis, pero contarlo tampoco sirve de nada.
Por otro lado, me ha parecido muy interesante el debate de SÃsar, José MarÃa y Xosé sobre el comentario del pasado lunes dÃa 4. Nada que ver, por cierto, con el victimismo de Lores en la toma de posesión de los superdelegados, al que recurre para distraer la atención de lo que digo en el primer párrafo. La relevancia, la capitalidad (en el sentido de ser importante) que me gustarÃa para Pontevedra tiene poco que ver con cuestiones administrativas. Es más, si me permitÃs el atrevimiento, en el mundo global en el que vivimos, me parece un debate antiguo. La realidad de una ciudad supera con mucho lo meramente administrativo.
El área metropolitana tiene sentido como instrumento para compartir y gestionar servicios con más eficacia. Pero limitar las aspiraciones y la influencia de una ciudad a un marco tan estrecho como su área metropolitana es impropio del siglo XXI. Pontevedra debe competir y aspirar a superar a Vigo y a otras ciudades españolas o europeas en todo. No hay lÃmite para la calidad, la innovación, las ideas, la creatividad, la educación y el esfuerzo. El único freno es el que anida en la mente de las personas. Los pontevedreses debemos convencernos de nuestras posibilidades, que son mayores de lo que pensamos. Sólo hace falta que no tengamos miedo al cambio.







