Telmo Martin, una gestion para el cambio
Jul
24

Politiquilla

Dícese de la política de vuelo corto y enfoque sectario que practican los políticos que se amparan en el victimismo para justificar su incapacidad de solución de los problemas que afectan a los ciudadanos cuyos intereses administran. Los politiquillos nunca se hacen responsables de  nada, siempre hay otros a los que exigen más de lo que son capaces de pedirse a sí mismos. A falta de gobernar practican la oposición a la oposición. Eso sí, les gusta y mucho hacerse la foto, aunque no genere más beneficio que su autobombo.

Anuncian los mismos proyectos muchas veces y cuando les pides cuentas por los retrasos siempre echan balones fuera. Son manirrotos, no saben administrar el dinero público. Contratan al personal siguiendo criterios de afinidad ideológica y no de cualificación profesional. Ganan en la política más dinero del que percibirían en sus respectivas profesiones. Se han acostumbrado a gastar por encima de lo que lo harían si se tratara de su dinero. Sus excesos presupuestarios los tapan con más deuda o incumpliendo las inversiones que habían comprometido.

Se aferran al poder por su interés o el de su partido. Para mantenerse en él son capaces de pactar incluso con quien no soportan. La peor relación siempre es mejor que no poder gobernar. Da igual si no se hace presupuesto, si no te hablas con tu socio o si le puteas todo lo que puedes para que no te quite los votos. Cualquier cosa vale con tal de perjudicar a tu socio, solo hay una regla, que es votar conjuntamente para no quedarse en minoría. Ahora, si no se resuelven los problemas de los ciudadanos, si las iniciativas se limitan a proyectos aislados y caros importa poco en comparación con el placer de gobernar. Un placer que se acabará cuando los pontevedreses hablen.