Delirio e inquisición
En los últimos días he sido objeto de las más graves acusaciones e insidias desde el Partido Socialista de Galicia. Nadie del Partido Popular de Galicia ni yo aparecemos citados en el sumario del caso Gürtel, como ha intentado dar a entender Casal, pero qué podemos esperar de ella. No se ha abierto ninguna diligencia sobre este caso que afecte a nadie del PP de Galicia ni a Telmo Martín. Aún así, el Sr. Pachi Vázquez ha intentado que los gallegos y los pontevedreses piensen que compañeros de partido y yo estamos relacionados con el caso.
Es inadmisible. Es una vergüenza que el máximo dirigente de los socialistas gallegos me condene, me señale públicamente sin ningún fundamento. Él lo sabe, pero le da igual. Su objetivo es intentar desgastar al PP y al Presidente de la Xunta al precio que sea. Qué triste, que desesperado debe estar. ¿Por qué me mezcla usted en este asunto, Sr. Vázquez? ¿Todo vale en política? ¿La infamia y la difamación es su estilo? Ya está bien, un poco de respeto al estado de derecho. Usted está obligado a dar ejemplo de honestidad, pero por lo visto prefiere el sectarismo. Veremos, con el tiempo, dónde le ponen los gallegos si insiste usted en estos métodos estalinistas.
Todavía estoy esperando que me pidan disculpas por otros asuntos que en su momento ocuparon grandes titulares y en los que, por cierto, el juez, que es el que decide en un estado de derecho, ni siquiera me llamó a declarar. Llueve sobre mojado. Estoy harto de aguantar inquisidores, incapaces de ganarme en las urnas. Mis rivales podrán hacer mucho ruido mediático para alimentar la intolerancia de sus acólitos. Pero la gran mayoría sabe lo que hay, se da cuenta de los esfuerzos que algunos hacen para evitar el cambio en Pontevedra. Qué poco me conocen mis rivales, porque situaciones así, en lugar de amedrentarme, me refuerzan. Les recomiendo que vayan a ver Ágora, la última película de Amenábar, que seguro que se verán retratados.




