Nueva estrategia
Gracias por las muestras de apoyo que he recibido en los últimos dÃas, entre las que incluyo vuestros amables comentarios. En la última semana algo ha cambiado en mÃ. Desde que acepté la propuesta de mi partido de presentarme a las elecciones en Pontevedra, hace ya más de 3 años, he soportado 3 ataques polÃticos - mediáticos que tenÃan como objetivo disminuir mis posibilidades electorales. Recuerdo que al dÃa siguiente del primer caso (octubre 2006) me encontré a un relevante presentador de informativos de televisión y radio de la etapa de Felipe González que, con muy buena intención, me avisó que noticias como la del dÃa anterior eran el precio que me harÃan pagar por aspirar a la alcaldÃa de Pontevedra.
Hasta hace poco mi estrategia consistÃa en no contribuir, en no alimentar las noticias insidiosas que se publicaban sobre mÃ, especialmente relacionadas con la empresa Construcuatro, de la que soy socio. Curiosamente las informaciones nunca tienen que ver con la empresa que en mi familia fundamos hace más de 30 años. Esa, como no vende pisos, no sirve para el juego polÃtico mediático. Tanto en el asunto de la falsa recalificación de unos terrenos en Portonovo, que afloró solo 2 meses después de ser nombrado candidato en Pontevedra, como en el supuesto sobrecoste de unos pisos de Vigo, preferà mantener una postura de prudencia y silencio hasta que el tiempo, en el primer caso, y la justicia, en el segundo, pusiera a cada cual en su sitio.
La semana pasada, los intentos del Partido Socialista de Galicia y de O Xornal, periódico de clara inclinación nacionalista, de relacionarme con la trama Gürtel han colmado mi paciencia y creo que ha llegado el momento de contar lo que sé. Es decir, cómo se construyen estas informaciones, quien las dirige y su objetivo. En los próximos dÃas compartiré con vosotros los datos que tengo. En ningún caso pretendo aparecer como vÃctima. Ese es un papel que los que me conocen, entre los que estáis vosotros, saben que no forma parte de mi estilo. Pero es evidente que en la joven democracia española, los empresarios o los profesionales que hemos destacado levantamos recelos y envidias entre los polÃticos mediocres sin oficio fuera de la actividad pública. En las democracias de larga tradición es justo al revés, quienes triunfan en la actividad privada suelen ser reclamados para que aporten su experiencia a la comunidad. Por aquà seguiré mañana.







