Por qué soy polÃtico
Fui empresario antes que polÃtico y ello ha marcado mi manera de entender la gestión pública, que creo que necesita de los criterios de calidad y eficiencia que, en general, ofrecen las empresas. Ojalá algún dÃa las administraciones públicas alcancen los niveles de innovación que son imprescindibles para que una empresa tenga éxito. Al contrario, es frecuente que las administraciones y los partidos polÃticos renuncien a la eficiencia en beneficio del servilismo. Con ello están consiguiendo que los ciudadanos cada vez se sientan más alejados de sus representantes. En un ambiente asà no es fácil que un empresario o un profesional de éxito decida entrar en polÃtica. Se expone a soportar los recelos de los “profesionales de la polÃtica”, que son los que no tienen capacidad para ganarse la vida (o ganarÃan mucho menos) fuera de la polÃtica.
No estoy dispuesto a tener que pedir perdón por tener una situación económica desahogada, fruto de haber emigrado muy pequeño a Alemania y crear una empresa familiar en la que he trabajado muy duro los últimos 30 años. No tengo por qué dudar de las motivaciones que llevan a mis rivales a participar en polÃtica y, por tanto, me gustarÃa recibir el mismo trato, que no se me ha dado, especialmente desde que fui nombrado candidato en Pontevedra. Tampoco me quejo de ello, lo destaco porque me parece injusto y, sobre todo, porque esas conductas hacen que personas muy preparadas renuncien a participar en la gestión pública. En otras palabras, si los partidos polÃticos reforzaran sus equipos con los ejecutivos y profesionales que han demostrado su capacidad en las empresas los ciudadanos lo agradecerÃan. Está bien que los funcionarios se dediquen a la polÃtica, pero que ocupen el 80% de los cargos es un desequilibrio que la democracia española tendrá que acabar corrigiendo.
¿Por qué una persona como yo, con la vida resuelta desde el punto de vista económico, decido participar en polÃtica? Porque llega un momento en que a nivel empresarial sentÃa que ya habÃa conseguido unos objetivos. Como alcalde de Sanxenxo podrÃa aplicar la experiencia acumulada como gestor. Sé que hay personas a las que les cuesta creerlo, pero mucho más importante que el éxito económico y empresarial es el prestigio de ser reconocido como un buen alcalde. Espero tener la oportunidad de volver a conseguirlo. Sueño con poder contribuir a que Pontevedra se convierta en una de las ciudades más innovadoras de España.







