El primer ataque
Una vez nombrado candidato a la alcaldÃa de Pontevedra recibà el primer ataque polÃtico mediático. La edición gallega de El PaÃs me acusó de haber recalificado unos terrenos en Portonovo para beneficiar a un socio. Una mañana de octubre del 2006, la jefa de prensa del Concello de Sanxenxo recibió la llamada de un redactor de El PaÃs anunciándole que iban a publicar una información sobre la recalificación de unos terrenos en Portonovo y me ofrecÃan la posibilidad de dar mi opinión. Minutos después, la jefa de prensa le devolvió la llamada para informarle que estaba en un error, ya que los terrenos a los que se referÃa se recalificaron en 1989, 10 años antes de que yo fuera elegido Alcalde de Sanxenxo. Y si no le creÃa, como llamaba desde Santiago, lo podÃa comprobar muy fácilmente si se dirigÃa a la Dirección Xeral de Urbanismo donde se lo podrÃan confirmar. El periodista argumentó que disponÃa de una escritura que confirmaba el carácter agrÃcola de los terrenos. Al dÃa siguiente, El PaÃs me atribuyó una recalificación que nunca hice.
Hasta aquà los hechos; a continuación cómo se cocinan estas acusaciones mediáticas. La información llega a El PaÃs de la mano de uno de los más estrechos colaboradores de Quintana. En las semanas previas, Mosquera ya se habÃa encargado de calentar el ambiente relacionando mi candidatura en Pontevedra con intereses inmobiliarios. El objetivo no era otro que proteger la principal alcaldÃa que el BNG tiene en Galicia. Por entonces, algunos medios de comunicación de Pontevedra recibieron presiones para tratarme mal, pero (y se lo agradezco mucho) no se dejaron intimidar. En cuanto a la falta de rigor de El PaÃs, a estas alturas no debe extrañar a nadie. Qué tiempos aquellos en los que era un periódico independiente, ahora sigue el principio de “no permitas que la verdad te estropee una buena noticia”. ¿Dónde está ahora el que entonces era director de la edición gallega de El PaÃs? Dirige Público, un diario conocido por su “objetividad y prestigio”.
Pero ¿y la escritura que según el periodista demostraba la calificación agrÃcola de los terrenos? Era de los años 50, y cualquiera, hasta el periodista más torpe, sabe que una escritura no siempre refleja la situación actual de unos terrenos. Para ello hay que consultar el registro de la propiedad y el plan general vigente. Es más, la manipulación era de tal envergadura que antes de que fueran recalificados esos terrenos en 1989 allà habÃa una conservera, como bien saben los vecinos. Por tanto, incluso 40 años antes de que yo fuera alcalde, esos terrenos ya no eran agrÃcolas, pese a lo que El PaÃs sostenÃa.
Cuando dÃas después pude demostrar documentalmente todo lo que aquà os cuento y mucho más, lejos de rectificar, El PaÃs y la mano que habÃa detrás se dedicaron a cuestionar que un socio mÃo hubiera ganado dinero vendiendo una parte de esos terrenos 6 años después de comprarlos. Como si hubiera algo malo en ello. Y aunque lo hubiera habido, ¿tendrÃa yo alguna responsabilidad? ¿Si mañana mi hermano, un amigo o un socio cometen un delito, soy yo también responsable? Eso tiene un nombre, totalitarismo.
Pero la historia todavÃa tiene un capÃtulo más. Aprovechando la coyuntura, unos ecologistas presentaron una denuncia diciendo que los terrenos formaban parte de un humedal y por tanto no se podÃan construir viviendas. El Juzgado de Cambados abrió diligencias previas y comprobó la legalidad de todo el expediente, por cierto, con informes favorables de las consellerÃas del bipartito. Y asà acabó la historia. Una vez que el juez comprobó la legalidad nadie publicó nada. Ya no habÃa noticia. Estoy seguro que a algunos de los que leáis este post os sorprenderá parte de lo que cuento, también yo lo estaba en su momento, pero ahora ya estoy curado de espantos.








Escriba un comentario