El segundo ataque
El segundo ataque político mediático que he aguantado vino de nuevo de la mano de El País, que haciéndose eco de una denuncia, acusó a Construcuatro de cobrar sobreprecios en la venta de unos pisos en Vigo. Es cierto que en este caso la denuncia existió, pero otra cosa es que se basara en la verdad. Y que, además, El País presente una versión muy “sui generis” de los hechos con la intención de cobrarse una pieza política del PP. De momento, lo cierto es que el juez decidió sobreseer la causa y el fiscal estuvo de acuerdo con ello, aunque la acusación particular recurrió la sentencia y por ello debo ser prudente y no entrar en algunas cuestiones hasta que se resuelva el recurso.
Pero hay datos muy relevantes que demuestran que, más allá de que se presentara una denuncia contra la empresa de la que soy socio, una serie de medios, inicialmente El País, pero luego la TVG y otros medios que controlaba el bipartito, buscaron el linchamiento mediático de Telmo Martín. Frente a las insidias y los juicios mediáticos con los que me obsequiaron socialistas, nacionalistas y sus terminales mediáticas están los hechos, que en lo que a mi persona se refiere son muy contundentes. Pese a no haber sido imputado en este caso ni haber sido llamado como testigo y, por tanto, no tener relación alguna con el proceso, los medios quisieron escribir mi sentencia siguiendo un estilo inquisitorial.
Luego entró en juego Teresa Táboas abriendo un expediente administrativo, que incluso está dentro de lo normal; otra cosa distinta es el uso político y partidista que la ex conselleira hizo del mismo. Y cuando la goma no estiraba más, Táboas se sacó de la manga una iniciativa legal para impedir que los promotores pudieran participar en política. Una burrada inconstitucional que nunca prosperó y que únicamente perseguía unos cuantos titulares. Ay… si yo contara algún día, Teresa, cuáles eran tus pretensiones en Sanxenxo…















