Dos reacciones muy distintas
Pontevedra y MarÃn están regidos por alcaldes muy distintos a juzgar por las reacciones que uno y otro han tenido sobre la sentencia del Supremo en contra de los rellenos del Puerto de MarÃn - RÃa de Pontevedra. Lores dijo: “se saltaron los informes municipales, la opinión de los mariscadores y el más elemental sentido común, por lo que ahora están metidos en un lÃo monumental… Tengo la conciencia muy tranquila y la responsabilidad es de quien no quiso hacer caso…” Por su parte, Francisco Veiga, Alcalde de MarÃn: “lo importante ahora es dar los pasos seguros y justos para solucionar en la medida de lo posible la incertidumbre que genera esta sentencia… cualquier aportación es buena en un momento tan complicado y difÃcil para empresas y trabajadores afectados…”
Es evidente que en su momento no se hicieron bien las cosas, pero creo que ahora ese debate es estéril, no aporta soluciones, que es la primera obligación de un polÃtico. Es legÃtimo que Lores quiera pasar factura, incluso aunque nunca lo haga cuando los tribunales le quitan la razón a su gobierno. Pero lo preocupante, lo que retrata a un alcalde y a otro es el nivel de responsabilidad. Las declaraciones del Alcalde de MarÃn ponen el acento en buscar soluciones, en valorar las aportaciones y en solidarizarse y preocuparse por las empresas y trabajadores afectados. Tan libre de culpa, como dice estar Lores, está el Alcalde de MarÃn y, sin embargo, tiene el equilibrio para distinguir entre lo fácil y lo responsable.
Las declaraciones de Lores, y siento tener que decirlo, retratan su costumbre de quitarse de en medio cuando surgen las primeras dificultades. Ocurrió con los realojos de Monte Porreiro, ocurre con los problemas de tráfico que siempre atribuye a cualquiera menos a su gobierno o cuando no aprueba el presupuesto y carga toda la responsabilidad sobre sus socios. “Están metidos en un lÃo monumental… la responsabilidad es de…” son expresiones de Lores para transmitir que el asunto no va con él y que, por tanto, no se siente en la obligación de aportar soluciones. Su coartada para no ayudar es que él ya avisó. Gobernar obliga a sentirse siempre responsable, e incluso con más razón cuando uno tiene la conciencia muy tranquila, como Lores dice tener.








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