Ansiedad
El debate político cada día se parece más al ambiente que rodea al fútbol. En el deporte rey predomina la pasión. Guardiola y el Barcelona hoy son la excelencia, pero si dentro de unas semanas perdieran con el Madrid, los medios hablarían de fin de ciclo, crisis, bajas, fichajes y demás clichés. Como en el fútbol, en la política domina la ansiedad y no existe por tanto espacio para el punto medio, para los matices. En septiembre la subida de impuestos dividía a las filas socialistas, en octubre el PP se rompía por el duelo Gallardón - Aguirre y en noviembre de nuevo surgen las diferencias en el gobierno por la gestión del secuestro del Alakrana y así sucesivamente.
¿Son en realidad así las cosas o es que la pasión mediática que rodea la política necesita de la exageración y sobreactuación? El análisis de los ciudadanos es más reposado y equilibrado, aunque lo que más aflora, lo que más ruido hace son los medios de comunicación. Una vez más, hay que distinguir entre “opinión pública” y “opinión publicada”. Por unas razones y por otras, al final el debate político se limita a un cruce de versiones contrapuestas y acusaciones que nada aportan al ciudadano, que asiste perplejo como los políticos nos hacemos reproches y retorcemos las cifras para demostrar que el rival miente. Los políticos caemos fácilmente en el sectarismo. Los medios unas veces se limitan a ofrecer el escenario para representar el enfrentamiento y, en otras ocasiones, se encargan directamente de alimentar la polémica.
Particularmente los debates cruzados entre rivales políticos cada día me interesan menos, diría incluso que me aburren. Pontevedra merece que los políticos que la representamos hagamos un esfuerzo de consenso, de intentar separar el interés general de la lucha legítima de partidos por alcanzar el poder. Durante la legislatura, el PP ha ofrecido en reiteradas ocasiones un guante blanco al gobierno. Nos acercamos al último año de la legislatura y mucho me temo que las diferencias se tensarán aún más. A mí me gustaría que fuera de otra forma y voy a hacer lo posible para no dejarme llevar por polémicas estériles que nada aportan a Pontevedra. Voy a intentar seguir la máxima “dos no se pelean si uno no quiere”.






