Es triste, pero es asÃ
No es verdad que la Conselleira de Sanidade le haya pedido al Alcalde que ponga 21 M€ para dotar de servicios a la zona de Monte Carrasco, donde se ubicará el nuevo hospital. Lo que le preguntó la Conselleira al Alcalde es si el Concello estaba dispuesto a colaborar en la lÃnea de lo que tenÃa previsto hacer en la ampliación de Montecelo, pero en ningún caso se habló de cantidad alguna. De exagerar cifras ya se encarga el urdidor de Mosquera, que para eso acompaña a Lores en estas reuniones. Por tanto, se trata de una maniobra más de distracción del gobierno que intenta asà justificar su oposición al nuevo hospital.
Las excusas irán cambiando, pero el objetivo seguirá siendo poner trabas al hospital, al menos hasta las próximas municipales. ¿Cuesta creerlo, verdad? Pero los mismos que ahora exageran la cantidad del Concello, en junio dijeron que la Xunta no harÃa un nuevo hospital, que estaba engañando a Pontevedra y en julio que el hospital tendrÃa 300 camas y no las 723 que tendrá. Cualquier distorsión del gobierno sobre el nuevo hospital tiene una explicación muy fácil. A Lores le molesta que se haga un nuevo hospital porque es tan retorcido que cree que beneficia al PP electoralmente. Para él es más importante seguir en el poder que Pontevedra tenga un nuevo hospital. Es triste, pero es asÃ.
Si el PP gobierna Pontevedra será porque Lores y su gobierno no lo están haciendo bien. Será por la pésima gestión económica y presupuestaria. Por el retraso del PXOM y que encima no aporte las soluciones necesarias. Porque después de más de 10 años gobernando Lores, esta ciudad no tiene suelo para ampliar el campus universitario, ni para edificios judiciales. Porque seguimos sin tener transporte urbano, guarderÃas, ni centros de dÃa y la mayor parte de los 22.000 pontevedreses del rural carecen de servicios básicos. Porque se niega a apoyar una estación intermodal y proponer suelo para un parque logÃstico. Porque el gobierno no toma ninguna medida para mejorar el tráfico o atraer empresas que generen empleo. De estas cuestiones, y otras que no cito, deberÃan ocuparse Lores y su gobierno.







