Síndrome de manía persecutoria
El gobierno de Pontevedra demuestra una tendencia al escapismo y el victimismo que está alcanzando unos niveles preocupantes. Hasta tal punto, que deberían consultar con un especialista si no están viéndose afectados por un “síndrome de manía persecutoria”.
En las últimas semanas el gobierno manifiesta sentirse perseguido por el Ministerio de Medio Ambiente y en concreto por el departamento de Costas que, según Mosquera, bloquea los proyectos del Puente das Correntes y la reforma de la avenida de Marín. Al menos ya no nos echa la culpa a los del PP. Cansados de aguantar las insinuaciones de Mosquera, la Delegación de Costas el pasado viernes puso las cosas en su sitio. Es decir, le recordó al inefable concejal de infraestructuras, que él también tiene que cumplir la ley. Está bien que se lo diga una administración gobernada por el PSOE, porque cuando lo decíamos nosotros Mosquera nos calificaba de todo menos bonito.
Pero si solo fuera el caso de Costas, tampoco tendría sentido hablar de un síndrome de manía persecutoria. Si Sogama aprueba un nuevo reglamento de voluminosos el gobierno de Pontevedra se erige en oposición a la medida, aunque el resto de los concellos no vea mayor problema. Algo parecido ocurrió con las tarifas que Sogama aplica desde el 2004, que el gobierno de Pontevedra fue el único que recurrió en los tribunales y el TSXG no le ha dado la razón.
Si la Xunta propone una nueva Ley de Aguas de Galicia rápidamente sale el gobierno de Pontevedra para decir lo que no es verdad. Ningún otro concello ha puesto mayores pegas, pero curiosamente Pontevedra sí. Más que razones el gobierno tiene ganas de presentarse como un perseguido de la nueva Xunta. A cualquier gobierno municipal de Galicia y España le gustaría que le hicieran un nuevo hospital, menos al de Pontevedra. Tenemos, por tanto, un gobierno siempre dispuesto a ver la paja en el ojo ajeno y nunca la viga en el propio, que se siente perseguido y marginado por las demás administraciones y que nunca asume responsabilidad alguna, pese a que gobierna desde hace más de 10 años.





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