A buenas horas mangas verdes
En una entrevista del Diario de Pontevedra Lores ha dicho que no le gustó cómo el bipartito de la Xunta gestionó el asunto de Ence. Lo podía haber dicho antes… Durante 4 años no solo calló, sino que no se conoce ninguna gestión suya para corregir lo que ahora critica públicamente. Con sus declaraciones intenta evitar el desgaste de haber sido cómplice de la estrategia de Touriño y Quintana. Quiere desmarcase porque sabe que ahora se está trabajando de una manera seria para conseguir el traslado de Ence sin que Pontevedra pierda los empleos y la riqueza que genera la empresa y que él estaba dispuesto a sacrificar.
No recuerdo que Lores se haya quejado públicamente de que Touriño y Quintana no cumplieran su palabra de crear una mesa sobre Ence. No recuerdo que Lores mantuviera alguna reunión con la anterior Xunta para interesarse por el tema. Tampoco que Lores haya puesto encima de la mesa alguna solución que no sea de confrontación con la empresa. Seguramente porque siempre ha pensado que esa estrategia le era muy rentable electoralmente. Pero no es lo que se espera de un alcalde y un gobierno. Lores nunca podrá decir que le ofreció a la empresa sentarse a hablar de un traslado. Él ha preferido siempre el enfrentamiento, incluyendo demandas judiciales que nunca han prosperado y que nos han costado decenas de miles de €.
Un líder no puede limitarse a quejarse de un problema; su obligación es resolverlo o, al menos, ponerse al frente e intentarlo. El problema de Ence es su ubicación. Fue un error privar a Pontevedra de su única salida al mar. Pero nadie puede negar su importancia económica: el 10% del PIB de Pontevedra, es decir, 260 M€ anuales. Ence es a Pontevedra lo que el turismo a la economía española. Y nadie en su sano juicio se atrevería a prescindir de una actividad de esta importancia sin tener una alternativa. La solución responsable es buscar una ubicación adecuada y diseñar una fábrica moderna que reduzca al mínimo su impacto ambiental.




