Recuperar el Lérez, pero de verdad
Durante la campaña electoral del 2007 los dos partidos que forman el gobierno de Pontevedra se hartaron de calificar de ocurrencia el Bulevar del Lérez, eje principal del proyecto A nova Pontevedra. El mismo calificativo que luego dedicaron a las propuestas que hemos presentado en la legislatura. Ha sido el caso, por ejemplo, del parque tecnológico del papel, la estación intermodal y recientemente el parque logístico, por citar algunos ejemplos. Por tanto, cada vez que el gobierno califica nuestras iniciativas de ocurrencias, llegamos a la conclusión de que son buenas para Pontevedra; nunca lo reconocerán porque les molesta y, eso sí, antes o después acabarán copiándolas en su peor versión.
El Bulevar del Lérez consiste en la recuperación de la fachada marítima fluvial en los 8 km que van desde Monte Porreiro hasta Praceres, mediante el soterramiento del tráfico, el desplazamiento de la autovía de Marín hacia el interior y el traslado de Ence. Se trata de una actuación integral en las orillas del Lérez para convertirlo en el eje de la ciudad o, como he dicho otras veces, en la calle mayor. Ahora el río, en lugar de servir de vínculo entre las 2 orillas, se ha convertido en una barrera que separa el centro urbano de los barrios. ¿Por qué le hemos dado la espalda al Lérez, cuando está en el origen de Pontevedra? ¿Por qué se han degradado los márgenes del río? Es evidente que por el tráfico que soportan, más de 30.000 vehículos diarios.
El gobierno local está mejorando la avenida de Marín y ha anunciado la inversión de 1 M€ en el ajardinamiento de As Corbaceiras y Uruguay. Son actuaciones que van en la buena dirección, pero insuficientes. Son un “quiero y no puedo”, sobre todo cuando, por otro lado, el gobierno insiste en cometer el error del puente das Correntes que supondrá más tráfico en la zona. Ámbas orillas del Lérez necesitan actuaciones integrales, ambiciosas, pero el gobierno insiste en su habitual conformismo. Y esta es la clave de todo. Pontevedra necesita un gobierno que tenga las máximas aspiraciones, aunque no siempre consigamos alcanzarlas.








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