Trabajar para mejorar
Agradezco a mi partido la confianza que deposita en mà designándome candidato a la alcaldÃa de Pontevedra. Creo que es la consecuencia del resultado del 2007, pero sobre todo del trabajo realizado durante estos años en la oposición, en el que mis compañeros y yo nos hemos esforzado para ofrecer a los pontevedreses proyectos ilusionantes, de interés general. Y supongo que algo tiene que ver también mi compromiso polÃtico con Pontevedra durante estos 3 años. Y eso que no fueron pocos los que, en su momento, auguraron que buscarÃa destinos más cómodos si no salÃa elegido alcalde.
Estar en la oposición no ha sido fácil, hay momentos muy duros, sientes impotencia porque sabes cómo solucionar los problemas pero no tienes poder ejecutivo. Pero también debo decir que, en estos 3 años, he madurado mucho como polÃtico. En su comentario, José MarÃa hace un análisis certero del tono y estrategia que requiere ser alcalde. Soy muy consciente de la dificultad, pero no de ahora, desde el primer dÃa que acepté el reto en julio del 2006. Me explico. Feijóo tiene mayorÃa absoluta con el 45% de los votos, Rajoy la conseguirÃa con el mismo porcentaje. Sin embargo, en unas municipales, al menos en Pontevedra, requiere más porcentaje. En el 2007, con el 44,2%, no la conseguimos. Al tratarse de una sola circunscripción, nuestro sistema electoral todavÃa es más exigente. Pero las dificultades nunca me han frenado, todo lo contrario.
Tengo 51 años y, humildemente, creo estar en el mejor momento de mi vida. Acumulo una experiencia de más de 30 años como empresario, 8 como alcalde y 3 en la oposición. Ahora siento que tengo las cosas más claras que nunca. Donde hace años podÃa dudar, ahora decido en segundos. He aprendido a distinguir lo importante de lo que no los es, a dedicar mi tiempo y mis energÃas al “grano” de la vida. Si los pontevedreses nos dan su confianza para gobernar será la señal de que no se conforman, no renuncian a lo más importante que nos ofrece la vida: TRABAJAR PARA MEJORAR. Es lo que les propongo.







