El engaño del Monte Vivo
Si ayer reflexionaba sobre la polÃtica de gestos y propaganda de Lores y su gobierno a raÃz del ajardinamiento de la ribera del Lérez, hoy me voy a entretener en explicar lo que yo llamo el engaño del monte vivo. Ese programa para la reforestación del monte pontevedrés, que tiene bastante más de propaganda que de realidad. Dice el eslogan del gobierno que han plantado 1 millón de árboles en 2 años. Seguramente que los han debido contar entre Raimundo y Mosquera, los especialistas de la estadÃstica tramposa. Puedo demostrar que esa cifra no es cierta. Pero tampoco es lo más importante del asunto.
Lo más lamentable es que nos encontramos, otra vez, ante una campaña de marketing polÃtico, que incluye jornadas y plotters en las calles, que cuesta mucho dinero a los pontevedreses y que el BNG encarga a sus propagandistas de cabecera. La “campaña del plan monte vivo” viene a sustituir lo que el gobierno verdaderamente deberÃa hacer en el rural: dotarle de saneamiento y otros servicios básicos. Estoy totalmente a favor de la reforestación del monte pontevedrés. Pero, en lugar de haberse financiado con dinero municipal, se deberÃa haber gestionado un convenio, después de los incendios del 2006, con la ConsellerÃa de Medio Rural que, por cierto, dirigÃa un conselleiro del BNG.
No se hizo asÃ, porque el plan monte vivo tiene para el gobierno, sobre todo para el BNG, más objetivos que el de reforestación del monte. Si le pidiéramos a cualquier pontevedrés de los más de 22.000 que viven en el rural que ordenara las inversiones por prioridades, no encontrarÃamos ni uno que pusiera la reforestación en los primeros lugares. Antes pedirÃan saneamiento, abastecimiento de agua, alumbrado, arreglo de pistas, transporte público, más limpieza, mejor recogida de basura, desbrozar cunetas, etc. ¿Por qué el gobierno local no tiene las mismas prioridades? La respuesta la conocemos todos.







