Los mejores siempre afloran donde hay competencia. Cuando el agua de un río, en lugar de fluir libremente, se estanca, la situación acaba haciéndose insostenible y los peces difícilmente pueden desarrollarse. O, mejor dicho, solo algunas especies lo consiguen. Con las personas y las sociedades ocurre lo mismo, necesitan desenvolverse en un medio en constante movimiento para poder mejorar. El apalancamiento de concejales o diputados en sus cargos suele generar una degradación de la política, cuyo mayor problema ya no es la ocupación excesiva del cargo en sí, sino lo que es peor, que la ineficacia de esos políticos mancha la actividad política en general. Hasta tal punto, que la ineficiencia de algunos ha impregnado en la sociedad la idea de que la política no sirve para resolver los problemas.
Cuando alguien desafía esa rutina y hace una propuesta diferente, original, creativa, que puede resolver los problemas pendientes, entonces el político mediocre utilizará toda la artillería disponible para intentar desprestigiarla. De tal manera que, al final, quien acaba teniendo que dar explicaciones no es el político miope que es incapaz de resolver los problemas, como sería lógico, sino el que se salta el guión preestablecido y les dice a los ciudadanos “hay soluciones, si nos esforzamos y abrimos nuevos caminos”.
Todo esto que estoy diciendo no es pura retórica, se puede ver con bastante claridad en el gobierno de Pontevedra. Hagamos un ejercicio de memoria. Cualidad, por cierto, bastante desterrada en la política actual y no precisamente por casualidad. Año 2006: el PP propone el Bulevar Lérez, la recuperación del tramo urbano del río mediante el soterramiento de 2 km. Actuación que otras muchas ciudades españolas ya habían llevado a cabo antes. Fantasmada, farolero, fanfarrón, imposible, quien se ha creído Telmo que es, está engañando a los pontevedreses, etc. En el mejor de los casos la crítica se quedaba: “sí, muy bonito, pero es imposible de financiar”.
Casualmente el gobierno de Pontevedra, el que más descalificó la propuesta, en esos años 2006 y 2007 según el Consello de Contas dejó de invertir 38 M€ que había puesto en el presupuesto. Y si los puso es que los había, o por lo menos podían generarse, de lo contrario los servicios de intervención lo habrían advertido. Mira por dónde, esos 38 M€ que, en lugar de invertirse, se perdieron en gastos corrientes u otras derivaciones, serían suficientes para financiar el soterramiento del Bulevar Lérez. Luego, poder se puede, otra cosa es que el político ineficiente reconozca que el problema es él.
Lo mismo que ha ocurrido con el Bulevar Lérez podría decir de otras propuestas que hicimos en el 2006. ¿Cuántas cosas me llamaron por defender una ubicación alternativa para Ence en Pontevedra, un nuevo hospital y el metro ligero (por recordar algunos casos)? La ubicación de Ence la presentamos 1 año después de las elecciones del 2007. Gustaría más o menos, pero cumplimos nuestro compromiso, no como otros. El proyecto del nuevo hospital ya es una realidad y por eso Lores sangra tanto por esa herida, cuando debería ser lo contrario. Y en cuanto al metro ligero, un solo dato por el momento. Si Lores se va a gastar 8 M€ en un puente inútil de 350 m, digo yo que un gobierno más eficiente podría gastar 12 M€ que es lo que cuesta 1 km de metro ligero con los vagones y todos los equipamientos necesarios. Pero lo dicho antes, para que un político llegue a conclusiones similares debería saber desenvolverse en un ambiente competitivo. ¡Caray! hoy me he alargado de más, pero merecía la pena ¿o no?